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La tecnología que querrás tener en 2019

Las Vegas acoge un año más otra edición del CES (Consumer Electronics Show) y, para variar, el móvil no es el gran protagonista

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El Mundo-Ángel Jiménez de Luis

Montar y desmontar la feria de electrónica más importante del mundo supone 18 días de trabajo. Los primeros camiones cargados con materiales llegan al recinto ferial de Las Vegas poco después de la Navidad. Hasta el mismo día de la inauguración, en la segunda semana de enero, el complejo es un caos de plásticos, tablones de madera y andamios, pero durante los siguientes cuatro días la capital del juego puede presumir de ser la ciudad donde se ensaya el futuro, el lugar que nos muestra cómo viviremos en unos años.

La cita se conoce como Consumer Electronics Show (CES) y atrae a 180.000 personas de todos los rincones del mundo y más de 3.500 empresas. Marca la agenda de todo el año, a menudo mostrando tecnologías que no llegarán hasta varios meses después a los hogares. Pero hay algo que las cifras no cuentan y es que en las últimas ediciones esta feria está viviendo una pequeña crisis de identidad. Donde antes había ordenadores e impresoras, ahora hay coches, patinetes eléctricos y altavoces inteligentes. Se parece cada vez más más a un híbrido entre un salón del automóvil y la sección de electrodomésticos de unos grandes almacenes del año 2025, un espacio donde las pantallas de televisión son cada vez más grandes y delgadas y las neveras, hornos y cafeteras han aprendido a hablar.

Recorrer los distintos pabellones es asomarse a un futuro, por ejemplo, en el que los coches no necesitarán conductor y que no está tan lejos como parece. “Desde el punto de vista de la tecnología quedan muy pocos obstáculos por resolver. Podríamos ver los primeros coches autónomos circulando con normalidad en dos años”, asegura Jack Weast, ingeniero jefe de Mobileye, una empresa israelí centrada en sistemas de visión y asistencia a la conducción que cuenta ya con la tecnología necesaria para transformar cualquier vehículo en un coche autónomo de los que se conoce como “nivel 4”, capaz de moverse sin ayuda humana por la mayoría de caminos y carreteras.

¿Qué haremos entonces durante el trayecto al trabajo? Disfrutar. Intel ha empezado a imaginar ya ese futuro llenando el interior del coche de pantallas en las que podremos ver una película o leer un cómic, por ejemplo. En Las Vegas, esa es una apuesta segura.

La promesa de la automatización es la constante de la feria de este año, sobre todo en el hogar. El auge de los asistentes virtuales como Alexa, Siri o el Asistente de Google está poco a poco transformando los electrodomésticos. En el CES los hornos, las neveras y las lámparas están permanentemente conectadas a la red y pueden controlarse desde el móvil o con la voz.

El concepto no es nuevo pero parece haber adquirido por fin la inercia que permite a los productos saltar de las ferias de tecnología y los laboratorios a las estanterías de los comercios. La CTA (la asociación de empresas de electrónica de consumo), espera que este año las ventas de objetos inteligentes se disparen un 40% comparadas con las de 2018. Y aunque ha perdido relevancia en los últimos años, el televisor continúa en el centro de esta estrategia, y uno de los pilares del CES. Aquí es donde se presentan tradicionalmente los últimos avances en imagen, incluso si estos aún parecen quedar algo lejos del común de los mortales.

Samsung aprovechó la ocasión para presentar una tecnología llamada MicroLED, que permite un mayor contrate en la imagen, que el panel no se estropee tanto con el uso y que es modular, esto es, que puedes hacerte una pantalla tan grande como quieras sumando distintas piezas.

Si esto te parece marciano, ten en cuenta que los televisores avanzan a una velocidad pasmosa pese a servir para lo mismo de siempre. La resolución 8K, heredera de las 4K, ya está lista para llegar a los hogares, incluso si ni tan siquiera Netflix tiene contenido con esa calidad.

Samsung también ha mostrado un frigorífico parlante que tiene una pantalla para ver lo que hay dentro sin tener que abrirlo. Obedece a órdenes a viva vo, así que puedes pedirle que te sugiera recetas o que te recuerde comprar leche. También te avisa de que te has dejado la puerta abierta, aunque todavía no la cierra por su cuenta.

Por mundano que parezca que tu frigorífico sea ‘inteligente’, la tecnología para el hogar ha sido un gran foco del CES. Así, por ejemplo, la compañía de timbres llamada Ring, propiedad deAmazon, quiere que cambies la mirilla de la puerta de tu casa por una cámara que identifica y registra quién toca a tu puerta, sea un repartidor, un vecino molesto o el invitado que llega tarde.

Si este es el caso, quizá puedas a invitarle a una cerveza artesanal elaborada por HomeBrew, una máquina cervecera de LG que funciona con cápsulas, como una Nespresso. No es instantánea, así que has de ser previsor: el proceso de fermentación tarda dos semanas. Más rápida es LiveWire, la primera moto eléctrica de la legendaria compañía Harley-Davidson. Cambia la gasolina por baterías y tecnología de Panasonic. Aunque ya no ruge en la carretera como antaño, tiene una decente autonomía de 177 kilómetros y acelera de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos. Darse el capricho cuesta más de 25.000 euros.

Queda claro que la tecnología puntera ya no se encuentra en ordenadores, que han perdido mucho mercado y avanzan más poco a poco. Intel ha tardado años en conseguir un salto importante en sus microchips, pero ahí están. Presentaron en el CESsu nueva familia de procesadores Lakefield, los más pequeños que han hecho nunca: de 7 nanómetros. Consumen lo mínimo y tienen potencia suficiente para que hasta el equipo más humilde tenga potencia para jugar unas partidas al Fortnite.

Otras compañías clásicas del mundo del ordenador han mostrado también sus avances: Nvidia tiene nuevas tarjetas para procesar gráficos, HP ha lanzado un potente, pero minúsculo, portátil para ‘gaming’… pero lo cierto es que la mayor feria de electrónica de consumo del mundo se ha transformado en un híbrido de salón del automóvil y de expositor de productos extraños para un futuro que está por definir.

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GADGETS

El revolucionario invento para hacerte tus propias ecografías y ultrasonidos desde el celular

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BBC Mundo

Se dice que la necesidad suele ser la madre de la invención. Para Jonathan Rothberg, fue la frustración de sentarse en salas de espera de hospitales lo que le hizo convertirse en padre de una nueva idea.

Una de sus hijas sufre de esclerosis tuberosa, un trastorno genético poco frecuente que le ocasiona quistes en los riñones, para cuyo tratamiento necesita hacerse varios ultrasonidos.

Pero las ecografías le quitaban mucho tiempo y hacían que tuviera que estar yendo y viniendo al hospital. Era agotador.

Rothberg estaba convencido de que existía una forma más fácil de lidiar con la enfermedad. Así que se puso manos a la obra y terminó por crear un sistema para hacer los ultrasonidos con el celular.

El estadounidense ya tenía todo un camino recorrido en innovación: fue él quien inventó el primer secuenciador de ADN de alta velocidad, un dispositivo que permite leer nuestros el genoma humano usando tecnología digital, y que permitió a muchas personas poder acceder a sus propios códigos genéticos.

Jonathan Rothberg
Jonathan Rothberg es un científico y empresario estadounidense.

Fue a finales del año 2010.

Esta vez, Rothberg sabía que la tecnología podría ofrecer una manera más económica y sencilla de hacerse ecografías.

En apenas unos años, el científico y empresario -ingeniero químico de formación y fundador de varias startups de medicina tecnológica- produjo un nuevo sistema, al que ha llamado Butterfly IQ.

Se trata de un aparato que cabe en el bolsillo de una bata de laboratorio y que se conecta a un iPhone para funcionar.

Utiliza miles de sensores diminutos, cada uno de los cuales es más pequeño que un cabello humano. Estos sensores van colocados sobre un chip informático.

Su funcionamiento es similar a la técnica que usan los murciélagos para localizar objetos. El aparato construye la imagen de un cuerpo humano desde dentro hacia afuera y verifica el crecimiento de un feto dentro de un útero, el tamaño del hígado o el de un tumor.

ultrasonido en un celular
Butterfly IQ es un ecógrafo de bolsillo que funciona conectado al iPhone.

“Democratizar” la salud

Rothberg le dijo a la BBC que su objetivo es “democratizar” la salud. Su plan, asegura, es poner la diagnosis en manos de la gente.

El sistema que ha creado no solo está pensado para hospitales y grandes centros médicos, sino para el ciudadano. Su precio es de US$2.000 (se compra por internet y se puede pagar a plazos).

“Nuestra visión no era la de empoderar a los profesionales de la salud”, dice Rothberg. “Queríamos que cualquier persona pudiera tener la oportunidad de usar una ventana para acceder al cuerpo humano“.

Si los termómetros comenzaron como dispositivos médicos y ahora están en casas de todo el mundo, argumenta el empresario, ¿por qué no puede ser lo mismo con el ecógrafo?

De la misma manera que las computadoras centrales gigantes de las décadas de 1950 y 60 fueron suplantadas por los smartphones, innovaciones como esta prometen transformar la industria de la salud, implementando servicios que solían preservarse a hospitales y especialistas y que ahora pueden usar médicos no especializados e incluso pacientes.

Los avances en inteligencia artificial, diagnosis y almacenaje de datos electrónicos están impulsando un cambio en la industria de la salud y en forma en que accedemos a ella.

¿Terminará la tecnología digital por convertirnos a todos en médicos caseros, capaces de hacer nuestros propios diagnósticos?

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Apps

Cómo visitar las pirámides de Egipto, el Taj Mahal o Chichén Itzá sin salir de casa

Google permite hacer un tour virtual en lugares destruidos como el Museo Nacional de Brasil o un templo budista en Myanmar

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El País-Isabel Rubio

En septiembre de 2018 un incendio arrasó el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro. El recinto tenía una colección de 20 millones de piezas: desde momias egipcias adquiridas por el emperador Pedro I al fósil más antiguo de América Latina, encontrado en Brasil, de casi 12.000 años de antigüedad. La mayoría de obras, con un valor histórico y artístico incalculable, se quemaron esa noche. Pero unos años antes, toda la colección fue digitalizada y los objetos se escanearon en 3D. Ahora la web Google Arts & Culture permite visitar virtualmente el museo antes del siniestro.

Los incendios, las guerras o los desastres naturales pueden destruir lugares emblemáticos admirados hoy en día. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) elabora una lista que incluye más de 1.000 lugares patrimonio de la humanidad en todo el mundo. Se trata de espacios con relevancia cultural o natural que la entidad pretende preservar y dar a conocer por ser de interés común para todas las personas. Una posible solución para inmortalizar estos emplazamientos es el escaneo 3D, que permitiría visitarlos para siempre de forma virtual e incluso volver a reconstruirlos en caso de que sean derribados.

Además del Museo Nacional de Brasil, Google Arts & Culture también permite realizar un tour virtual por miles de exposiciones de todo el mundo como el MoMA (The Museum of Modern Art) de Nueva York, el British Museumde Londres o el Museo de Israel de Jerusalén. Otros lugares emblemáticos a los que se puede acceder en una visita de 360 grados son el Coliseo de Italia, las pirámides de Egiptoel Taj Mahal de la India, las ruinas de Chichén Itzá de México, el monte Rushmore de EE UU o el Palacio de Versalles de Francia. Incluso es posible ver el Palacio de Invierno del Bogd Khan de Mongolia, la Puerta de la India o los templos de Prambanan de Indonesia.

Google Arts & Culture nació en 2011 con el objetivo de hacer accesibles a los internautas obras de arte y monumentos de todo el mundo. La compañía tecnológica ha colaborado desde entonces con más de 1.200 museos, galerías e instituciones en 70 países para que las exposiciones estén disponibles en línea para cualquier persona. “¿Tiene curiosidad acerca de cómo se ve de cerca La noche estrellada de Van Gogh? Con Google Arts & Culture puede visitar las mejores exhibiciones, acercarse a las obras de arte con detalles alucinantes y explorar miles de historias, fotos, videos y manuscritos”, se afirma en la descripción de la aplicación en Google Play.

En 2018 Google se asoció además con CyArk, una empresa sin fines de lucro que realiza escaneo láser 3D, con el fin de ayudar a preservar los lugares emblemáticos de todo el mundo. Ambas compañías desarrollan el proyecto Open Heritage, que utiliza la tecnología de escaneo láser para capturar todos los datos relevantes en un sitio histórico para recrearlo virtualmente.

CyArk fue fundada en 2003 por Ben y Barbara Kacyra, conmocionados ados después de que los talibanes destruyeran en 2001 estatuas budistas del siglo V en Bamiyan (Afganistán). Su objetivo era capturar monumentos y lugares históricos antes de que ocurriera una tragedia similar. De hecho, el Museo Nacional de Brasil no es el único lugar que solo se puede visitar tal y como fue hace un tiempo de manera virtual. El templo budista Ananda Ok Kyaung en Bagan (Myanmar) sufrió daños durante un terremoto en 2016. CyArk logró escanear el sitio con láser 3D antes del siniestro. Ahora es posible hacer una visita interactiva en 3D al centro.

Inundaciones, incendios y terremotos pueden deshacer siglos de esfuerzo creativo. La necesidad de documentación digital se demostró también en 2010, cuando un incendio destruyó parte de las Tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi, en Uganda. CyArk escaneó el lugar un año antes y, por lo tanto, contaba con información muy útil para reconstruirlas.

Visita virtual al Taj Mahal.
Visita virtual al Taj Mahal. GOOGLE ART & CULTURE

“Estamos perdiendo los sitios y las historias más rápido de lo que podemos conservarlos físicamente.Por supuesto, los terremotos y todos los fenómenos naturales como inundaciones y tornados van dejando su huella”, afirmó en 2011 Ben Kacyra en una charla de TED. El fundador de CyArk se dio cuenta de que la destrucción causada por el hombre “se estaba acelerando debido a incendios intencionados, a la expansión urbana, a lluvia ácida, el terrorismo y las guerras”: “Me quedaba cada vez más claro que estábamos perdiendo la batalla”.

Lugares amenazados

En los últimos años el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) ha destruido monumentos históricos del del norte de África y Oriente Próximo. Por ejemplo, en 2015 acabó con la milenaria ciudad del imperio Parto de Hatra, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las ruinas de Hatra, de hace más de 2.000 años, se encuentran en la provincia septentrional de Nínive, dentro de la actual Mosul en Irak. Pese a que Google Arts & Culture no permite hacer una visita virtual de 360 grados por el lugar, sí que cuenta con varias fotos en alta resolución de la ciudad antes de ser destruida.

Visita virtual a las ruinas de Chichén Itzá.
Visita virtual a las ruinas de Chichén Itzá.GOOGLE ART & CULTURE

Palmira es otro de los lugares dañados por el ISIS. En mayo de 2015 el Estado Islámico conquistó la ciudad y poco después voló el templo de Baal Shamin, de 1.900 años de antigüedad y de los mejor conservados, dedicado al dios fenicio de las tormentas. Los yihadistas también derribaron el Templo de Bel, una de las mayores estructuras del lugar, y el Arco del Triunfo, una puerta de entrada a la ciudad que llevaba allí 2.000 años. La plataforma de Google cuenta con imágenes de archivo de estos lugares antes de ser destruidos y un vídeo que muestra la ciudad en 360 grados después del paso del ISIS.

También es escasa la información en la plataforma sobre las ciudades históricas de Tombuctú y Gao, en Mali. En 2012 ambas sufrieron daños irreparables en manos de grupos yihadistas: centenares de mausoleos de la ciudad, muchos de ellos sufíes, fueron destruidos, entre ellos la mezquita de la ciudad. La furia contra monumentos considerados iconoclastas recordó entonces a la destrucción de los budas gigantes de Bamiyán (Afganistán), unas estatuas de 55 metros de altura que los talibanes derribaron en 2001.

La mayoría de los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad en peligro están en países en conflicto, según afirma la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en su página web. Pero algunos desastres naturales también han afectado en los últimos años a monumentos construidos por las antiguas civilizaciones. Al menos cuatro de los siete monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad en el valle de Katmandú fueron destruidos o severamente dañados por el terremoto de 2015 en la capital de Nepal. Google Arts & Culture tiene una visita al lugar interactiva con fotografías, vídeos e imágenes en 3D que cuentan el antes y el después del terremoto.

Hoy en día muchos lugares emblemáticos aún corren el riesgo de sufrir daños, según explica el historiador y escritor Robert Bevan en la web de Google Arts and Culture. Por ejemplo, la Ópera de Sidney o la Estatua de la Libertad, que según apunta, estarían amenazada por el cambio climático y el aumento del nivel del mar. Para Ben Kacyra es fundamental esforzarse en preservar el Patrimonio de la Humanidad: “Nuestra herencia es mucho más que la memoria colectiva; es nuestro tesoro colectivo. Le debemos a nuestros hijos, a nuestros nietos y a las generaciones que nunca conoceremos mantenerla segura y entregársela en buen estado”.

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Apps

¿Qué quiere un bebé cuando llora? La inteligencia artificial aprende a traducir los llantos

Una española entrena a un algoritmo para que interprete el motivo el malestar de un recién nacido

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El País-Jordi Pérez Colomé

Ana Laguna Pradas tenía un deseo extraño para una madre primeriza. Quería que su hijo llorara. Su madre no lo entendía: “Pero Ana, hija, coge al niño y no le dejes llorar más, me decía. Suena a madre chiflada, pero soy la primera madre que quiere que su hijo llore”, explica.

Durante el embarazo Laguna le daba vueltas a una pregunta: “¿Cómo voy a entenderle?” Un bebé se comunica llorando: quiere comer, mimos, le duele algo, tiene sueño. ¿Pero qué quiere exactamente cada vez que llora? Era 2016, Laguna buscó apps para interpretar ese llanto y solo encontró una china que funcionaba mal.

“Si Jane Goodall comprende el lenguaje de los chimpancés, ¿por qué no intentar traducir a un recién nacido?”

¿Por qué no hacerla ella misma?, pensó Laguna, que es científica de datos en BBVA Data&Analytics. Su intuición le decía que los lloros de un bebé tienen patrones y que la inteligencia artificial puede detectarlos: “Había trabajado en traducción automática, y el llanto del bebé no deja de ser otro medio de comunicación oral. Además, si Jane Goodall comprende el lenguaje de los chimpancés, ¿por qué no intentar traducir las necesidades de un recién nacido con un algoritmo?”, dice.

Tras la cuarentena, empezó a grabar a su hijo. Cada muestra de lloro debía durar al menos 10 segundos. Así estuvo hasta los cuatro meses. Reunió unos 65 audios. Al final el pequeño no lloró tanto: de media resultó menos de una grabación al día.

El ojo humano ve diferencias obvias en las señales de audio, pero un algoritmo necesita más detalles para encontrar patrones. Así que Laguna recurrió a los espectogramas. La intuición se confirmaba: “Las señales de audio tenían buena pinta y la precisión del modelo era aceptable”, dice.

Señales de audio de lloros de bebé para hambre, enfado y sueño sacado de la base de datos de Ana Laguna Pradas.
Señales de audio de lloros de bebé para hambre, enfado y sueño sacado de la base de datos de Ana Laguna Pradas.

Pero Laguna dio con un nuevo problema: la falta de muestra, de lloros. La inteligencia artificial necesita una cantidad sustancial de ejemplos.

Además una vez reunidos suficientes ejemplos de un tipo de lloro, hay otra pregunta difícil: el etiquetado. La etiqueta es lo que identifica un lloro como de dolor, hambre, sueño, ganas de mimos y deben ponerla los padres. Si las etiquetas están mal puestas, el modelo buscará mal los patrones y será un desastre. Antes de que el algoritmo pueda ver patrones en cada lloro, deben hacerlo los padres.

Por falta de datos y de buenas etiquetas, Laguna acabó dividiendo su base de datos en solo dos opciones: hambre y no hambre. La pretensión inicial de acertar con más tipos de lloro quedó aparcada.

Ahora Laguna vuelve a estar embarazada. Esta vez irá más en serio. Su segundo hijo puede ser el bebé español que más tiempo pase llorando.

La única esperanza de Laguna para aumentar la base de datos no es su segundo hijo. Ha creado una ONG para hacer trabajos de datos donde hay un formulario para que otros bebés colaboren. El objetivo es doble: crecer más rápido y evitar el sesgo de que toda la base de datos sea del lloro de dos hermanos. Aquí pueden subir los padres el llanto de sus pequeños. Laguna quiere trabajar con lloros de bebés de menos de 6 meses.

El ejemplo norteamericano

La intuición de Laguna también la tuvo un equipo californiano dirigido por Ariana Anderson, neuropsicóloga computacional de UCLA (Universidad de California en Los Angeles). Anderson tiene cuatro hijos. Cuando oía llorar al tercero empezó a darse cuenta de que había patrones. El siguiente paso lógico fue, como para Laguna, entrenar a un algoritmo para que mejorara la percepción humana.

Con los años, el equipo de Anderson sacó una app: Chatterbaby, disponible en Android y iPhone, y que da un porcentaje con el motivo más probable de lloro. La base de datos de Chatterbaby tiene miles de ejemplos y es capaz de distinguir entre dolor (con un 90% de éxito), inquietud (con un 85%) y hambre (con un 60%). “Ese 60% se debe a que tenemos aún muestras pequeñas, pero como estamos continuamente entrenando nuestros algoritmos con datos nuevos, la precisión crecerá en el futuro”, dice Anderson.

Espectogramas de lloros de bebé por dolor, inquietud, hambre y cólicos de la base de datos de Chatterbaby.
Espectogramas de lloros de bebé por dolor, inquietud, hambre y cólicos de la base de datos de Chatterbaby.

El proceso de certificación del etiquetado en Chatterbaby es delicado. El lloro de dolor es indiscutible: están sacados de pinchazos a bebés por vacunas o por agujeros en la oreja. Las otras dos categorías que de momento manejan -inquieto y hambriento- tienen control de calidad: “Son etiquetados por los padres (normalmente la madre). Entonces otra madre del equipo y yo escuchamos uno por uno esos lloros. Si las dos estamos de acuerdo, se queda en nuestra base de datos. Si una está en desacuerdo, se quita. Estamos de acuerdo en un 80% de lloros, lo que muestra que madres experimentadas pueden reconocer lloros de bebés que no son suyos”, explica Anderson.

En el equipo de Anderson, esperan tener suficientes datos pronto para identificar más tipos de llanto: separación, miedo, cólicos. Aunque cada uno tiene su dificultad. “Lo que entendemos del desarrollo normal de bebés es que empiezan a sentir miedo de separación a los 6 a 7 meses pero frecuentemente no hasta mas cerca al final del primer año”, dice la neonatóloga Diana Montoya-Williams, del equipo de Anderson. “Como estos estados no aplican a todos los bebés en nuestros datos, no lo estudiamos separado. Para el cólico, no tenemos aún suficiente muestra. Las investigaciones preliminares muestran que es similar al llanto del dolor con vacunas”, añade. Chatterbaby acepta lloros de niños de hasta 2 años, pero la mayoría de los que tienen ronda los 3 meses.

A pesar de los avances de Chatterbaby, los bebés españoles y latinoamericanos deberán confiar en la labor de Laguna. Los niños lloran distinto por lengua y país: “El bebé puede oír la melodía (prosodia) de la lengua de la madre en el útero”, dice Anderson. Debido a la extensión de la app, la base de datos internacional de Chatterbaby crece pero aún es insuficiente para llegar a todas partes: “Alrededor de un 80% de nuestros usuarios son internacionales”, dice Anderson. Por género, sin embargo, es “improbable” que haya diferencias, añade Anderson, aunque seguirán mirándolo en sus investigaciones.

Chatterbaby tiene más usos. Puede ayudar especialmente a los padres sordos y hay indicios de que irregularidades en el lloro de un bebé puede ayudar en un diagnóstico temprano del autismo.

En las puntuaciones de Google Play la app solo tiene a padres muy satisfechos que dan cinco estrellas y a otros muy decepcionados, que dan una. Debe de ser muy frustrante tener a las 3 de la mañana la última tecnología en inteligencia artificial y no poder hacer nada mientras el bebé sigue llorando sin remedio.

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Posted by Mediatelecom Tecnología on Tuesday, August 21, 2018
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