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¿Peligra la web con la eliminación de la neutralidad en EE.UU.?

Trump dará vía libre a operadores de banda ancha para que discriminen paquetes de datos en internet.

Mediatelecom Tecnología

Publicado

en

El Tiempo-Ariel Torres

Internet es, de lejos, la obra de ingeniería más compleja jamás construida. Pero una decisión del presidente Donald Trump, que entrará en vigor este lunes, pone en jaque, al menos en Estados Unidos, uno de sus principios básicos: la neutralidad de la red.

¿Qué es la neutralidad? Que todos los paquetes de datos deben ser tratados igual. Que ni los proveedores de conexión internet ni los operadores de banda ancha pueden discriminar arbitrariamente ningún paquete.

Para entender este enunciado es necesario mirar dentro del mecanismo con el cual funciona internet. Toda la información que circula por la red lo hace encapsulada en paquetes de datos. Sin importar si se trata de un mensaje de WhatsApp, una publicación en Facebook, una foto de Instagram o un ‘mail’, toda la información circula como paquetes discretos que se mueven de forma autónoma, independiente y adaptable. En el camino, una infraestructura que opera automáticamente les va indicando la mejor ruta para llegar a destino. Al final, en un pestañeo, los paquetes se reensamblan y vemos el mensaje de WhatsApp, el post en Facebook, la foto en Instagram.

Al deconstruir la información en piezas simples, los creadores de esta tecnología (los estadounidenses Bob Kahn y Vinton Cerf) consiguieron conectar redes muy diversas entre sí. Crearon, con la tecnología internet (también conocida como TCP/IP), el lenguaje universal de las redes.

Al contrario de lo que se cree, internet no conecta computadoras; conecta redes, y este fue su aporte disruptivo cuando se la puso en marcha, el primero de enero de 1983. Si desde su casa puede visitar las páginas de un sitio en Japón, eso sucede gracias a que su red y la del sitio japonés están conectadas a internet, saben hablar ese idioma común.

Con este correo, las cartas (paquetes de datos) llegan sin importar cuál es el idioma que se habla en el país del destinatario o del remitente, si las calles tienen números o nombres, o si son de asfalto, tierra o adoquines.

Vinton Cerf, uno de los creadores de internet, y Tim Berners-Lee, el inventor de la web, son férreos defensores de la neutralidad. Pero Bob Kahn, el coautor de los protocolos de internet, se opone a la neutralidad. ¿Cómo puede ser? ¿No es lógico evitar la discriminación arbitraria? ¿Acaso la neutralidad no nivela la cancha para que cualquier nuevo emprendedor pueda prosperar e innovar sin pedir permiso ni pagar peajes? Por supuesto que sí. El problema es que no existe una única definición de neutralidad.

Kahn habla de discriminar paquetes para mejorar la calidad del servicio, algo que internet hace por diseño. Cerf habla de discriminación arbitraria (por ejemplo, para que el proveedor de conexión gane más dinero o privilegie sus propios servicios). Ambos tienen razón porque cada uno habla de una neutralidad diferente.

Si desde su casa puede visitar las páginas de un sitio en Japón, eso sucede gracias a que su red y la del sitio japonés están conectadas a internet, saben hablar ese idioma común

Un tema muy polarizado

Aparte de que es un asunto extremadamente técnico, está muy polarizado. En Estados Unidos, el demócrata está a favor de la neutralidad, mientras que el republicano no. El problema de esta polarización es que, como se vio antes, la neutralidad no tiene una sola definición. Tiene al menos dos. De hecho, la escala de internet es tan fabulosa que conduce a paradojas desconcertantes. Una de ellas podría resumirse así: internet no podría funcionar si fuera 100 por ciento neutral, pero tampoco podría hacerlo sin un alto grado de neutralidad.

El retruécano se esconde en cuestiones de ingeniería, en las que no hay lugar para la política. Hagai Bar-El, un ingeniero israelí experto en seguridad informática, definió así la neutralidad: “Es la adhesión al paradigma de que la operación en una cierta capa de un componente de la red (o un proveedor) que ha sido constituido para operar en esa capa no sufre la influencia de la interpretación de los datos procesados en las capas superiores”.

En este abismo entre el debate político, el eslogan para la tribuna, los intereses económicos y las sutilezas técnicas se ancla la polémica que viene subiendo de volumen desde hace tres años en Estados Unidos. Es decir, la polémica sobre si internet debe ser neutral por decreto o dejar de serlo por decreto.

Obama versus Trump

Durante la mayor parte de su historia, internet fue lo bastante neutral como para garantizar la innovación y la competencia equitativa. Pero, como suele ocurrir en esta industria, a principios de siglo se inició un fuerte proceso de concentración. Google y Facebook se quedaron con el negocio de la publicidad ‘online’. Netflix, con el cine y las series por ‘streaming’. Amazon y Alibaba, con el comercio electrónico. Y también se concentró el negocio de las telecomunicaciones, esto es, los proveedores de conexión y de infraestructura.

A los primeros les convenía la neutralidad. A los otros, desde luego, no. La tensión se puso al rojo vivo cuando Comcast (un proveedor de conexión) estranguló el tráfico de datos de Netflix para forzar un acuerdo comercial, violando la neutralidad.

Para evitar tales abusos, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por su sigla en inglés) estableció en el 2015 que los operadores de banda ancha quedaran clasificados bajo el título II de la ley de telecomunicaciones de ese país. Pasaron así a ser ‘common carriers’ y quedaron sujetos a reglas de interconexión y de no discriminación. Barack Obama había decretado la neutralidad de la red.

Donald Trump, previsiblemente, hizo lo opuesto. Puso al frente de la FCC a Ajit Pai –exabogado de Verizon, uno de los principales operadores de banda ancha–, y la neutralidad quedó en entredicho. En diciembre pasado, por tres votos contra dos, la FCC de Trump revirtió el decreto de Obama y cuando la nueva regulación entre en vigor, el 11 de junio, dará carta blanca a los proveedores de conexión para discriminar arbitrariamente el tráfico de datos.

“El efecto de esta medida será un acceso a internet más barato, rápido y de mejor calidad, así como la internet libre y abierta que hemos tenido durante muchos, muchos años”, les dijo Pai a los periodistas.

Su colega en la FCC, la demócrata Jessica Rosenworcel, fue categórica al criticar el decreto: “La agencia no escuchó al pueblo y le dio poca importancia a su profunda convicción de que una internet abierta debe convertirse en una ley nacional. La FCC está del lado equivocado de la historia, del lado equivocado de la ley y del lado equivocado respecto del ciudadano estadounidense”.

Nótese que ambos enfatizan el concepto de internet abierta. Otra paradoja, pero más fácil de entender. Internet nació como un experimento académico, entre pares. Esta apertura dio origen a la neutralidad. No al revés. La neutralidad fue un resultado de aquel estado de cosas.

en Estados Unidos, la resistencia al cambio ya se manifiesta en el ámbito estatal; varios estados federales se oponen a la derogación de la norma con leyes que restaurarán la antigua neutralidad

Luego, la descomunal concentración de la industria de internet creó silos cada vez más estancos y opacos, pero de los que dependía cada vez más la economía global. Antes de liquidar la neutralidad, la industria misma había terminado con la internet abierta de los primeros años.

Tal vez el único aspecto positivo de la medida antineutralidad de la FCC es que los operadores están obligados (en Estados Unidos) a hacer públicos sus acuerdos comerciales; es decir, la forma como administran el tráfico. El problema es que estas tecnologías son cajas negras y, por lo tanto, detectar y fiscalizar abusos es extremadamente difícil.

“El fin de la neutralidad afectará el tráfico igualitario de contenidos en internet, ya que en la práctica podrá derivar en una mayor velocidad para la circulación de ciertos paquetes de datos en detrimento de otros –observa Fernando Tomeo, abogado especialista en nuevas tecnologías–. Si bien los proveedores de conexión tendrán la llave para discriminar paquetes, también es cierto que conductas de este tipo los exponen a demandas”.

Martín Elizalde, de la consultora Foresenics, sostiene que “en Estados Unidos, la resistencia al cambio ya se manifiesta en el ámbito estatal; varios estados federales se oponen a la derogación de la norma con leyes que restaurarán –en su ámbito territorial– la antigua neutralidad”.

Sin embargo, para Enrique Chaparro, matemático, especialista en redes y secretario del Consejo de Administración de la Fundación Vía Libre, “la ley se incumple abiertamente ante la inacción del ente encargado de regular las comunicaciones”.

Lucha de titanes

Según Chaparro, aunque la idea núcleo de la neutralidad está bien, “la discusión está un tanto fuera de foco, e incluso es un poco anacrónica. Internet se ha vuelto más chata, y los grandes jugadores montan sus propias redes privadas por fuera de la internet pública, para prescindir de los servicios de los operadores de banda ancha globales”. A su juicio, esta batalla es más bien entre colosos. De un lado, los operadores de banda ancha. Del otro, compañías como Google o Netflix. “El problema parece ser menos de neutralidad que de concentración”, observa.

De hecho, la concentración ha sido históricamente el talón de Aquiles de la revolución digital. AT&T, IBM, Microsoft, Google, Facebook, donde se mire, la innovación y el efecto democratizador de las computadoras e internet se han visto bajo la amenaza del abuso de los monopolios. La neutralidad no es sino una nueva víctima. Pero todo indica que, dadas las paradojas antedichas, será un hueso duro de roer.

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INTERNET

Instagram celebra mil millones de usuarios con videos de larga duración

Elizabeth Salazar

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en

Instagram lanzó el nuevo servicio IGTV que permitirá a sus usuarios descargar y subir videos de larga duración en la plataforma y crear su propio canal para seguidores.

El formato de video está adaptado para teléfonos inteligentes, en posición vertical para llenar la pantalla completa e incluye reproducción instantánea, uso compartido, recomendaciones personales y seguir viendo. Este servicio podrá ser utilizado como una aplicación independiente o desde Instagram.

La red social propiedad de Facebook, espera que IGTV se vuelva una sensación en Internet y continúe incrementando seguidores, pues superó los mil millones de usuarios activos mensuales, en comparación con los 800 millones que reportó en septiembre de 2017.

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INTERNET

Cómo evitar que los ‘bots’ te rastreen por internet

Herramientas y configuraciones para navegar de forma anónima por la Red

Mediatelecom Tecnología

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en

El País-José Mendiola Zuriarrain

Esta situación resulta familiar: un usuario de Internet busca algún producto en Amazon que no suele adquirir habitualmente -por ejemplo, un juguete para su hijo- y las semanas siguientes a esta búsqueda se encuentra bombardeado por todo tipo de anuncios relacionados con juguetes. El asunto resulta  bastante molesto puesto que en este ejemplo en concreto, la información no resulta de interés, pero sobre todo, le hacen a uno reflexionar sobre la privacidad de sus datos y qué información personal se comparte entre sesiones del navegador.

La concienciación sobre la salvaguarda de la privacidad, por fortuna, es cada vez mayor; sin embargo, a todos nos gusta la comodidad de poder abrir el navegador y no necesitar acceder con usuario y contraseña en cada web en todas las sesiones de navegación. ¿Existe algún equilibrio que ofrezca un respeto razonable a la privacidad del usuario y la conveniencia de no tener que andar a cada paso accediendo a cada servicio?

Evitar el rastreo de los navegadores

Lo cierto es que sí. Como apuntábamos, resulta muy cómodo entrar en nuestra tienda en línea o red social favoritos desde el navegador y no necesitar introducir el usuario y contraseña para identificarnos; la contrapartida puede ser el indeseado rastreo. Es posible que un anuncio determinado nos persiga por diferentes sitios y hay una manera de evitarlo.

Todos los navegadores modernos cuentan con la opción de desactivar el rastreo en sus preferencias, e incluso en algunos de ellos, como Safari, este rastreo está anulado por defecto en la aplicación.

El modo incógnito puede ayudar

Cómo evitar que los ‘bots’ te rastreen por internet

Los navegadores cuentan con el llamado  modo incógnito, que popularmente se le conoce también como “modo porno”. Mediante esta configuración no se registran los datos de la sesión en la que se usa. Este modo fue concebido para garantizar la privacidad en ordenadores en lugares públicos o en aquellos que son utilizados por más de un usuario. Esta función borra todos los registros almacenados una vez salimos del navegador y no queda rastro, aunque los principales implicados (Google, Apple y Firefox) , advierten que la privacidad se limita a no registrar cookies y no dejar rastro en el historial, con lo que si queremos anonimato completo habrá que recurrir a capas adicionales de seguridad.

Utilizar extensiones de privacidad

Los navegadores modernos llevan a cabo una apreciable labor en dotar al usuario de herramientas para salvaguardar su privacidad, pero en ocasiones esto no es suficiente. Quienes quieran asegurarse de que no se filtran más datos de los necesarios al navegar por una página en concreto, pueden optar por añadir extensiones al navegador que cierran el paso a todo aquello no estrictamente necesario (o al menos, advierten al usuario). Entre ellas, una de las más populares es Ghostery.

Emplear VPN, una necesidad

Es cierto que podemos controlar, mediante las herramientas expuestas, la información recopilada en el navegador y qué destino tiene, pero nunca tendremos la certeza de que nuestra sesión está completamente blindada y anónima salvo que empleemos un servicio VPN. Las redes privadas virtuales son sistemas que los expertos consideran completamente imprescindible y que todo usuario debería tener contratado. Las VPN cifran la información que sale de nuestro ordenador y en nuestro caso, evitan la geolocalización de la sesión, con lo que nadie, en teoría, sabe desde dónde se está escribiendo.

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Facebook quiere que pagues por usar sus grupos

Es una herramienta de monetización enfocada a los administradores de las comunidades

Mediatelecom Tecnología

Publicado

en

ABC-Europa Press

Facebook ha anunciado que está probando las suscripciones de pago en una pequeña cantidad de grupos de su plataforma, una herramienta de monetización enfocada a los administradores de las comunidades.

Facebook ha revelado en un comunicado que la implementación de las suscripciones busca dar apoyo a los administradores de los grupos de Facebook y que éstos reciban una recompensa por su esfuerzo.

Con anterioridad, ya existían ciertos grupos privados a los que había que pagar por acceder, pero los administradores funcionaban con sus propias herramientas de pago. La introducción de las suscripciones a grupos por parte de Facebook busca facilitar dicha tarea a los administradores, mediante la adición de herramientas dentro de la plataforma para realizar los pagos.

La red social se encuentra probando estas suscripciones en una cantidad reducida de grupos que aportarán el «feedback» necesario para terminar de afinar esta nueva opción de Facebook y mejorarla. «Grown and Flown Parents», un grupo para padres relacionado con cuestiones de admisiones a universidades o preparación universitaria, es uno de los grupos seleccionados, además de «Meal Planning Central Premium», un grupo para los amantes de la cocina.

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