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Una de cada tres personas espía a su pareja por Internet

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ComputerHoy – María Lázaro

En un reciente estudio llevado a cabo sobre una base de 18.000 encuestados que llevan con su pareja seis o más meses, una de cada tres personas ha reconocido espiar a su pareja por Internet para ver qué hacen. Ahora que el Día de los Enamorados está a la vuelta de la esquina, quizás sea buen momento de comprobar hasta qué punto las cosas que ocurren en nuestra relación de pareja son o no habituales en el resto del mundo.

Los datos que revela esta encuesta realizada por la compañía de ciberseguridad Kaspersky Laby desarollada por Toluna son claros: pese a que el 72% de los encuestados ha dicho que no tiene nada que ocultar ante su pareja, el 61% ha contestado que no le gustaría que su pareja supiera todo lo que hace en Internet. Especialmente, los encuestados se han mostrado muy sensibles ante revelar el contenido de los mensajes de texto que envían o reciben en su móvil.

Tal y como revela la encuesta, la falta de confianza nos impulsa de manera frenética a mirar el móvil de nuestro novio o novia. O al menos eso es lo que hacen el 33 por ciento de los emparejados; en el caso de relaciones no estables, cotilleamos el móvil de la otra persona hasta en la mitad de las ocasiones.

Otro de los datos arrojados es que el 70 por ciento de los encuestados dan más valor a sus relaciones que a su privacidad. Algo muy relacionado con otra de las conclusiones: la mitad de las parejas comparten las contraseñas de los diferentes dispositivos que utilizan. A eso se suma que uno de cada cuatro tiene registrada su huella digital en los terminales de sus compañeros de vida. Por lo tanto, es muy fácil espiar el móvil de tu novio o novia al tiempo que se difuminan los límites de la privacidad.

De hecho, uno de cada tres usuarios de Internet reconoce mirar el móvil de su pareja en el caso de relaciones consolidades; y se eleva hasta la mitad cuando son relaciones no estables. Cotillear el móvil de tu novio o novio está muy relacionado con el estado anímico en el que se encuentran, han dicho algunos de los participantes en la encuesta.

Otro de los aspectos que recoje esta investigación son las consecuencias de este acto. ¿Qué pasa cuándo miramos el móvil de nuestro novio o novia? El 33 por ciento afirma haber discutido después de que uno de los miembros haya visto algo que no le gustaba en el terminal de la otra persona. Y uno de los actos más peligrosos es compartir esa información, algo que confiesa haber hecho el 12 por ciento: los hombres, un 17 por ciento; mientras que las mujeres en el siete por ciento de las ocasiones.

Para evitar que tu pareja cotille tu móvil, desde Kaspersky dan algunas recomendaciones cómo borrar permanentemente los archivos “para garantizar que no se puedan restaurar”, de manera que no aparezca un registro de los mensajes y las llamadas, así como también aconsejan borrar el historial de navegación -incluyendo la navegación privada-. Y, por supuesto, la confianza en la relación es la clave para que no se produzcan situaciones indeseadas.

Con motivo de esta publicación, la compañía quiere resaltar el papel que la privacidad y la transparencia juegan en nuestras relaciones personales y cómo están cambiando debido a la presencia de dispositivos digitales y de actividad online. Una de la conclusiones del mismo es que “el 80 por ciento de los usuarios cree que las parejas deben tener un espacio privado propio, tanto online como offline”.

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Google Pay quiere ser tu nuevo «monedero»: así funciona el pago a través del móvil

La compañía ha integrado Android Pay en su nueva plataforma, que aspira a ser punto de encuentro de todas las tarjetas del usuario para hacer transacciones tanto a través de su smartphone como en Chrome o Google Assistant

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Dos años tardaba Android Pay en llegar a España y, apenas seis meses después, ya ha «mutado» en Google Pay. La aplicación, que permitía hacer pagos a través de tarjetas bancariaspreviamente guardadas en una herramienta instalada en el móvil, planea extenderse a todas las plataformas de Google, desde la cuenta en el navegador Chrome al Google Assistant, así como ampliar este modelo «en webs, apps y tiendas físicas de todo el mundo», afirman desde la compañía.

De momento, se trata de un primer contacto con este sistema de pago reunificado, que funciona solo con acercar tu smartphone a un datáfono con la tecnología «contactless», sin necesidad de sacar tarjetas o de introducir un código. Google no es la única compañía que ha visto el filón de esta herramienta, y compañías como Samsung o Apple también han incorporado esta función en sus dispositivos o sus tiendas virtuales.

La ventaja es que no solo se limita a los establecimientos físicos, que poco a poco se van «rindiendo» a las nuevas tecnologías. También facilita el pago en aplicaciones (ya sean de Google o no) que tienen esta modalidad integrada. Y todo ello bajo la premisa de la seguridad: los datos bancarios se codifican, y ni siquiera el dependiente tiene acceso al número de cuenta. En el mismo momento del pago, llega toda la información a tu móvil, para tener control sobre las operaciones.

Pagos desde la nevera y el fin del abono

Todo esto ya era posible a través de Android Pay. Entonces, ¿cuál es la diferencia? La sencillez de la interfaz y sentar las bases para tener un verdadero «monedero virtual» que pueda realizar los pagos desde el móvil, el ordenador y cualquier dispositivo que tenga integrado el asistente de Google, que ya ha llegado a neveras, hornos y microondas. El «internet de las cosas» sienta sus bases, y Google Pay es una de ellas. También incluye una capa adicional de seguridad con respecto a Android Pay.

Además, aunque aún no está disponible en España, en el futuro se vislumbra incluir el pago de billetes de transporte público a través de esta vía y «dejar de preocuparte por olvidar el abono en casa», afirman desde Google. Londres, Kiev y Portland son las primeras ciudades que cuentan con esta tecnología, que se ampliará «próximamente» a más localidades.

Asimismo, la compaía afirma que los usuarios de Estados Unidos y Reino Unido podrán enviar o pedir dinero entre particulares, habilitándose las transferencias «dentro de unos pocos meses», tal y como se hacía desde Google Wallet, que de momento pasará a llamarse Google Pay Send y tiene una interfaz similar a la de Google Pay.

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La pelea por atrapar al usuario

Las redes de imágenes ganan peso frente a las de texto. Instagram se ha convertido en una plataforma con gran potencial publicitario en el que ‘influencers’ y usuarios muestran el lado positivo de la vida

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Todo vale en la lucha por la atención y en la caza del usuario cautivo. Las redes sociales, que captan y conectan a millones de personas y con ellas una parte importante del pastel publicitario, se recolocan y buscan nuevas fórmulas para mantener su papel crucial en la Red. Ahora, Instagram se ha convertido en la red social reina de la atención. Por el camino aniquiló a Snapchat, que todavía busca cómo reconectar con una generación que descubrió el placer de lo efímero con ellos (su seña de identidad son los mensajes que se autodestruyen en unas horas), pero que se pasó a Instagram. El declive de Snapchat comenzó el día en que esa compañía rechazó la oferta de compra de Facebook y no aceptó el cheque de 3.000 millones de dólares que les ofrecía Mark Zuckerberg. Entonces la potente red social pasó a hacer lo que acostumbra: copiar lo diferente y añadirlo a su catálogo.

¿Es oro todo lo que hoy brilla en la red social de imágenes? Luis Díaz Iglesias, curtido en marcas de lujo, ha demostrado cómo con una actriz, 500 euros y los conocimientos de su empresa, Human to Human, se puede fabricar una falsa top influencer que realmente carece de impacto en las redes. Sonrojante. En ese caso, diseñadores, marcas de tecnología o restaurantes agasajaron a la desconocida figurante, y, además, la red social no dio ninguna respuesta, ni tomó ninguna medida. El creativo que evidenció el espejismo habla del siguiente espacio que se quiere conquistar para captar la atención de los usuarios: el vídeo. “Al crecer el consumo de vídeo, considero que YouTube será la plataforma reina en campañas con influencers, aunque actualmente, Instagram gana por goleada. La fotografía desplazó al texto, y el vídeo está desplazando a la foto… De ahí el éxito de Stories, en especial en España”.

Stories (en español, historias) es un servicio de Instagram, que a muchos recuerda a Snapchat, y que permite a los usuarios mostrar pequeños vídeos y fotografías que desaparecen a las 24 horas. “El consumo de Stories en España es muy superior a la media global”, según Instagram. “La gente quiere entretenerse con las redes sociales, como alternativa a otros medios, y este formato se adapta mejor a esa función”.

Ana Aldea, fundadora de la agencia DataSocial, con clientes como Iberdrola, Santillana y El Corte Inglés, evalúa la perspectiva de futuro: “El potencial de crecimiento de Instagram es muy grande y aún está por explotar. Irá por dos caminos: la capacidad de generar tráfico de las Stories y la posibilidad de comprar moda dentro de la plataforma”. ¿Y el resto de redes? Su visión de Twitter es algo más crítica: “Tiene un problema a la hora de aumentar el número de usuarios, y por lo tanto de tráfico, pero ha dado beneficios por primera vez. Esta red social, a la que casi todos dábamos por muerta, puede revivir porque empieza a ser capaz de encontrar su modelo de negocio fuera de la mencionada creación de tráfico”.

Twitter al fin da beneficios, Pinterest lucha por salir a Bolsa y Facebook pivota de un modelo de difusión a querer convertirse en una comunidad global. Pero el choque no se produce solo entre las distintas plataformas, que luchan por atraer y retener a usuarios, sino también con los medios de comunicación tradicionales. Para estos, las redes sociales son, junto a Google, el gran vector de audiencia.

Con una actriz, 500 euros y conocimientos en ‘marketing’ se puede fabricar una ‘top influencer’ de la nada

El caso de Facebook es especialmente importante. La plataforma de Mark Zuckerberg no genera contenidos, pero edita el orden y visibilidad de las noticias, y esto es fuente de incesante controversia. En 2016, Facebook decidió recortar el número de periodistas subcontratados para realizar este trabajo y confiar a su algoritmo los trending topics. Los temas más candentes fueron entonces escogidos a través de la inteligencia artificial. Una semana después varias historias del diario satírico The Onion, un medio que parodia la actualidad al estilo de El Mundo Today en España o El Deforma en México, ya estaban en posición destacada. El algoritmo captaba el nivel de difusión del texto, pero no el humor, patrimonio todavía de los humanos.

Además, los medios comienzan a adoptar una posición cada vez más crítica con Facebook. En Brasil, la ­Folha de São Paulo, el mayor diario del país, anunció la semana pasada que dejaba de publicar su contenido en la red social, una decisión que se traducirá en un declive del tráfico. Todo queda ahora a merced de los usuarios que quieran compartir sus artículos. Y Folha no es la única en despegarse de Facebook. Rupert Murdoch ha ido más allá, dándole la vuelta al argumento. El dueño de Fox y Dow Jones considera que Facebook debería pagar sus aportaciones y contenidos. Esgrime que son los editores de medios de calidad los que dotan de contenido atractivo a Facebook.

La respuesta de la red social a todo esto ha sido parcial. Por un lado, ha hecho una concesión con el anuncio el lunes pasado de una fórmula para incentivar la suscripción a medios a través de Instant Articles, un servicio de carga rápida. El objetivo: que los usuarios no salgan de su territorio hacia el navegador. Porque esa es la prioridad de Facebook, que su audiencia pase el mayor tiempo en su página y poder ser así el soporte publicitario de referencia.

Cada mes de enero, Zuckerberg se propone un nuevo reto. Desde comer solo aquello que haya matado él mismo hasta leer un libro cada dos semanas o visitar todos los Estados de su país. En 2018 escogió una meta difícil de medir: dar más visibilidad, a través del algoritmo de Facebook, a los usuarios, su vida personal y opiniones. Tiene todo el año para alcanzar esta meta que toma la dirección opuesta a las reclamaciones de los editores de los medios tradicionales, quienes piden su parte del pastel por el contenido. Y Zuckerberg quiere que Facebook huya de las noticias tradicionales y dar más peso a las fotos, comentarios y contenidos de usuarios.

El invento tiene problemas, como la nada desdeñable fragmentación social con fines políticos. Ismael El-Qudsi, fundador y consejero delegado de SocialPubli, una empresa dedicada a la difusión en redes, cree que es complicado atajar esta lacra: “Tiene una difícil solución porque es muy fácil crear rumores o falsas noticias en Internet. Quizás podrían hacer algo similar al Pagerank de Google, es decir, estudiar la fiabilidad de esas noticias y darle un mayor peso a las de medios serios frente a otros desconocidos.

Todo parece estar moviéndose, pero uno de los cambios más importantes, capaces de alterar el escenario, son las crecientes dudas sobre el impacto real que tienen los anuncios en estas plataformas. El mercado publicitario sospecha. Sirva como ejemplo, la multinacional anglo-holandesa Unilever, uno de los grandes inversores publicitarios, con una cuenta anual en Google y Facebook de más de 7.700 millones de dólares, que ahora quiere dejar de poner su dinero en esas plataformas. No cree que la inversión tenga grandes retornos, ni tampoco se fía de las métricas auditadas por las propias redes. ¿El rey estaba desnudo?

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Estas son las «apps» de mensajería más seguras

Signal o Telegram se venden como los servicios de mensajería que mejor protegen los datos de sus usuarios, un objetivo que ha reforzado WhatsApp en sus últimos años

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ABC-J.M.S

La seguridad está en tu mano. Con los actos y actividades que hacemos los usuarios, gran parte de los asuntos relacionados con la seguridad informática no se producirían. Emplear contraseñas fuertes y robustas, evitar en caer en las trampas de los ciberdelincuentes teniendo, a veces, algo de sentido común es un ejercicio que debe ser asimilado por cada uno de los internautas. La protección de datos se ha ido reforzando con el tiempo y cada vez más se le presta mayor interés. Aún así, siempre existen preocupaciones acerca de a dónde va a parar nuestra información. Dado que el uso de aplicaciones de mensajería instantánea es algo ya habitual, es necesario echar un vistazo a algunas de las alternativas que han puesto el foco en la seguridad.

Signal: recomendada por Snowden

Uno de los servicios de mensajería que más fuerza ha puesto en garantizar la seguridad de sus usuarios es Signal. Disponible para iOS y Android, la «app» cuenta con el respaldo de Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA). Es cierto que todo dispositivo conectado a internet es susceptible ser «hackeado». El servicio, desarrollado por la firma Open Whisper Systems, cuenta con las funciones principales que se le existe a una aplicación de chat. Esto es: mensajes de texto, chats grupales, llamadas de voz. Pero uno de los atributos de la «app» de código abierto que lo elevan a la categoría de una de las más seguras es que el contenido no se almacena en el servidor de la empresa, algo que sí hace WhatsApp. La información viene encriptada y cifrada por lo que no se puede interceptar ni por las autoridades ni por grupos de ciberdelincuentes. Además, dispone de una opción por la cual los mensajes se pueden autodestruir al cabo de un tiempo.

Telegram: cuestionada pero firme

Otra de las aplicaciones que hace gala de la seguridad de los datos de sus usuarios es Telegram. Disponible para iOS y Android, la «app» promete que se puede enviar mensajes con garantías gracias a su sistema de encriptación en la «nube» y dispone de un sistema de cifrado de extremo a extremo de tal forma que solo el usuario emisor y el destinatario pueden leerlo. Todas las funciones, asegura la firma desarrolladora, incluyendo los chats, grupos, multimedia se cifra usando una combinación del cifrado 256-bit symmetric AES, el cifrado 2048-bit RSA, y el intercambio de claves seguras Diffie–Hellman. Además, se puede configurar para que los mensajes se autodestruyan. Hay que destacar, a su vez, que se puede añadir hasta 200 miembros en un mismo grupo.

Cyphr: pocos metadatos

Es poco conocida, pero también ha puesto el acento en la seguridad de las comunicaciones móviles. Cyphr asegura que todos los mensajes son encriptados, privados y son «100% tuyos». Esa es su presentación al menos. El servicio genera una serie de claves públicas y privadas necesarias para la desencriptación, con lo que solo el emisor el receptor del mensaje puedan leer el contenido. La aplicación genera claves únicas (públicas y privadas) para que solo los contactos y el emisor puedan leer las conversaciones. La empresa promete que dispone de un sistema de cifrado de extremo a extremo y recoge una cantidad mínima de metadatos (grupo de datos que se incluyen en los archivos) en los servidores dedicados a las transferencias y lo que es más importante, se guardan solo durante un tiempo. Los mensajes enviados se codifican mediante el sistema AES 256, un esquema de cifrado por bloques adoptado como un estándar de cifrado por el gobierno de los Estados Unidos.

Silence: coqueteando con Signal

Se trata de una aplicación de mensajería que utiliza el mismo sistema de encriptación que Signal a la hora de enviar y recibir mensajes cifrados de SMS y MMS. No requiere registrarse previamente. Los mensajes, como se espera en un servicio seguro, se cifran localmente mediante una clave necesaria para abrir y leer mensajes, lo que proporciona un nivel adicional de seguridad en caso de robo o extravío del dispositivo. Está disponible para Android.

Dust: anónima en los envíos

Disponible para iOS y Android, se trata de otra aplicación de mensajería que ofrece funciones de seguridad y cifrado en un intento de mantener la privacidad del usuario. La aplicación utiliza una combinación de los algoritmos de encriptación AES 128 y RSA 2048 que trabajan con dos claves, una pública y otra privada. Este último se utiliza en multitud de plataformas de identificación, en software y documentos de identidad. Su funcionamiento consiste en que cuando el emisor quiere mandar un mensaje el sistema busca una clave pública del receptor y, una vez cifrado, se envía al receptor. Para garantizar la seguridad, el servicio no guarda la información en la memoria interna del teléfono. Los mensajes se pueden configurar también para que se autodestruyan pasadas las 24 horas o inmediatamente después de su lectura. La aplicación no muestra los nombres de usuario en el mensaje e informa al usuario si se realiza una captura de pantalla.

Pryvate: enviar documentos en confianza

Disponible para iOS y Android, se trata de otra aplicación de mensajería encriptada tanto para los mensajes como las llamadas. Su sistema de encriptación es RSA 4096 –utilizado en virus se tipo «ransomware» que secuestra los datos de los equipos-. Entre otras funciones destacan los mensajes que se autodestruyen y promete que se puede enviar documentos con total confianza.

WhatsApp se ha puesto al día

La aplicación de chat más importante del mundo con más de 1.500 millones de usuarios registrados tardó pero se blindó hace un par de años gracias a la incorporación de un sistema de cifrado de extremo a extremo, aunque la información se almacena en sus servidores. Disponible para iOS y Android, ha agregado un método de encriptación de Open Whisper Systems. Este cifrado de extremo a extremo asegura que «solo tú y el receptor puedan leer lo que se envía, y que nadie más», reconocen fuentes de la compañía. «Ni siquiera WhatsApp, lo pueda hacer», aseguran. Los mensajes se aseguran con un candado y solo el emisor y el receptor cuentan con el código/llave especial para abrirlo y leer los mensajes. Eso sí, la opción de mensajes que desaparecen al cabo de un tiempo (24 horas) está limitado a las Historias o Stories y tampoco informa de las capturas de pantalla.

Viber: a niveles

Disponible para iOS y Android, el servicio se vincula a un número de teléfono. La conocida aplicación de llamadas cuenta con un servicio de mensajería mediante un sistema de cifrado de extremo a extremo. Incluye, además, un método de alertas que muestra la lista de aquellos contactos con los que se puede establecer una conversación cifrada. También ha agregado una función de chats ocultos para ocultarlos en un dispositivo compartido.

Threema: comunicaciones anónimas

Disponible para iOS y Android (3,49 euros), es una aplicación de mensajería cifrada de extremo a extremo que utiliza la biblioteca de criptografía NaCl para proteger sus comunicaciones. Cuando inicias la aplicación, genera una clave única que permite utilizar la aplicación de forma completamente anónima, con la opción de asociarla a una dirección de correo electrónico o número de teléfono. Además de sus funciones de mensajería, también incluye la posibilidad de compartir archivos (de hasta 20 MB por archivo) y un sistema de votación para recibir comentarios de contactos.

ChatSecure: libre

Disponible para iOS y Android, es una aplicación gratuita de mensajería cifrada de código abierto que presenta un sistema de cifrado Off The Record (OTR) sobre XMPP. Una característica interesante es que es interoperable con otras aplicaciones de mensajería cifradas y se puede conectar con un servidor propio. A través del servicio, los usuarios pueden enviar archivos, fotos, videos y audio, así como asistir a chats grupales, aunque esa función no está cubierta por el cifrado de extremo a extremo.

Wickr: eliminar los metadatos

Disponible para iOS y Android, el servicio incluye también un sistema de cifrado de extremo a extremo, pero también ofrece la posibilidad de eliminar los metadatos de las conversaciones. Los mensajes se pueden programar para autodestruirse después de que haya expirado un cierto período de tiempo, aunque no informa si han hecho capturas.

Confide: borrando en tiempo real

Es una aplicación de mensajería que trata de emular una conversación en persona tradicional. Es decir, los mensajes que se envían no tienen el riesgo de ser almacenados o reenviados, explican fuentes de la compañía. ¿Por qué? Por sus dos peculiaridades. La primera es que el mensaje se borra y desaparece después de ser leído. Por tanto, no hay forma de almacenarlo. La segunda es que tampoco se podrían hacer capturas de pantalla debido a que el mensaje está oculto. Sólo es posible leerlo si se desliza el dedo sobre una zona subrayada que esconde al mensaje.

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